
El mes pasado, realizamos en nuestro sitio web una encuesta para conocer cuál sería la persona con una trayectoria ejemplar en el deporte que debería ser entrevistada por el equipo de redacción de nuestro club. La gente eligió a Jorge Aldo Chinca: una eminencia en el softbol nacional que nos recibió con los brazos abiertos en su casa para compartir con nosotros lo más asombroso de su carrera.
¿Quién te animó a practicar este deporte?
- No hubo una persona que me haya animado a hacer softbol. Junto con los chicos que vivíamos en las cercanías al Club Sarmiento, armamos un equipo y empezamos a practicarlo en este lugar. Quien nos enseñó a jugar fue el Raul “Flaco” Yorgoban.
¿Quién o quiénes eran tus referentes en ese momento?
- Como referente en esa época tenia a Alejandro “El ruso” Eberhardt, era una persona que marcaba la diferencia, muy respetuosa y muy compañero tanto dentro como fuera de la cancha.
Después, cuando empecé a conocer los jugadores de afuera, los referentes de esa época eran los bahienses Jorge Grande y Omar Choild. Más adelante, Victor “Tito” Cancilleri y Oscar “Pocho” Bolzan.
¿Cómo fue tu desempeño cuando comenzaste tu carrera?
- Tuve que aprender a tirar para poder jugar un torneo juvenil, porque normalmente jugaba en el campo. Nos faltaba un pitcher, entonces tuvimos que improvisar. ¡Como sea queríamos ir a jugar!… Ese torneo terminamos terceros.
Luego de este campeonato empecé a entrenar para tirar, a copiar formas de tiro, a mirar diferentes lanzadores para poder aprender. Lo que más recuerdo de ese torneo es un “home run” que le hice a Santiago del Estero en la cancha del Plumazo (Estudiantes). Me acuerdo que la pelota cayó detrás del canal que cruzaba atrás del estadio. En esa época ya jugábamos en “Mayores” y eso nos ayudó un montón.
¿Tenias alguna cábala antes de lanzar?
- La verdad que no, ninguna. Lo único que hacía era mojarme la mano con saliva para lograr un mejor agarre de la pelota. En realidad, era más por costumbre que por cábala, sólo una maña que utilizaba…
¿Qué sentís que es lo más importante que te dio este deporte?
- El softbol me dio un montón de cosas, pero lo más importante fueron las amistades que logré. Te podría decir muchos nombres pero la lista es muy extensa y no quiero dejar a nadie afuera.
También recorrí muchos lugares, tanto en mi país como en el exterior.
Otra cosa que me dio fue mi fuente laboral. Gracias a este deporte conocí a Mario Vega. Él me ayudó a encontrar empleo en la Municipalidad. Hasta ese entonces, yo trabajaba con mi papá en la construcción.
¿Crees que te limitó para hacer otras actividades en tu vida?
- No, porque creo que era ordenado en mis tiempos: es más, trataba de incorporarle cosas, de hacerlo más familiar. No siento que me haya limitado a hacer otras cosas en mi vida.
Muchos recordamos al equipo de Asociación Bancaria. ¿Qué podrías decir de esa experiencia?
- Bancaria marcó una etapa muy importante: fue el primer equipo que comenzó a trabajar en lo físico conjuntamente con lo técnico. Hasta ese momento los equipos jugaban y listo, no se le daba importancia a la parte física. En esto nos ayudó mucho el profesor Omar Lastiri.
Éramos un equipo muy parejo… para mí, Bancaria fue el equipo mas ordenado que hubo. Teníamos un “line up” muy efectivo, hacíamos lo que nos decían: sabias que si en tu turno no podías pegarle a la pelota, el que venía atrás le podía dar. Jugábamos en equipo.
¿Cuáles crees que fueron las dificultades que impidieron ganar el campeonato nacional de clubes cuando estabas en Asociación Bancaria?
- ¿Dificultad? Ninguna. Fue una cuestión de suerte, porque jugamos de igual a igual contra cualquier equipo. Por ahí íbamos ganado 1 a 0 y de golpe se daba vuelta el partido: te metían 5 y se terminaba. Esos partidos eran así, muy cerrados, cometías el primer error y ¡chau!
En el torneo que se jugó en Santa Rosa llegamos a la final con Patronato de Paraná, y el partido se terminó antes por falta de luz. Tuvimos que compartir el titulo.
¿Cuáles eran las reacciones dentro del equipo cuando se decidió compartir el título con Patronato de Paraná? ¿Qué sentiste en ese momento?
- Ese partido fue muy duro, teníamos tranquilidad porque habíamos cumplido y sólo nos faltó un “cachitín”. Ahí te das cuenta que entrenando se obtienen los buenos resultados…
La realidad es que sentí alegría, llegar a jugar la final fue el fruto del esfuerzo que hacíamos.

¿Qué anécdota es imposible dejar de pasar en tu vida como deportista?
- Por contar tengo cantidad, pero las más importantes tienen que ver con los momentos que viví y compartí con los compañeros, en los entrenamientos, en los torneos y en los viajes.
Se que quizás es una pregunta difícil para vos pero… ¿Hay posibilidad de ver Jorge “El Duro” Chinca como Director técnico en el futuro?
- ¿Como técnico? No creo, si como colaborador, en todo sentido. Sea en un equipo, en la organización de un torneo, en lo que sea estaré predispuesto a colaborar.
Por último ¿Qué les dirías a los jóvenes que se están iniciando en este deporte?
- La realidad es que soy una persona de pocas palabras, como entré a jugar a este deporte también salí, sin hacer mucho “ruido”. Pero les aconsejo que se diviertan jugando y entrenen. Esa, es la única forma de llegar arriba…
La vida de “El Duro”
Jorge Aldo Chinca, más conocido como “El Duro”, es uno de los grandes jugadores que entregó La Pampa. Jugó a nivel internacional como pocos, juvenil y mayor; panamericanos, sudamericano y mundial.
Ostenta en su haber el único titulo logrado por la selección albiceleste, el Campeonato Sudamericano disputado en la ciudad de Bahía Blanca en Noviembre de 1995, superando en la final a una de las grandes potencias latinoamericanas: Venezuela.
Un pampeano que despertó el asombro de todos en las canchas de nuestro país, un lanzador que manejaba los efectos y los tiempos como nadie. Sólo los que tuvieron el placer de jugar junto a él pueden destacar su verdadero valor.
Fue un permanente convocado de los distintos seleccionados argentinos. Su primera participación mundial fue en el año 1985, disputando el torneo mundial de juveniles en Fargo, Dakota del Norte (E.E. U.U.), a partir de ahí, construyó una carrera ilustre que incluyen 5 caldenes de plata y varios campeonatos locales, entre otros premios.
Represento también a Argentina en los Juegos Panamericanos de La Habana (Cuba) en 1991. Realizó giras con la Selección Argentina por países como Venezuela y Panamá, siendo en este último requerido por un equipo local para representarlo, al cual tuvo que dar una respuesta negativa por temas particulares. Representó al conjunto de Villa Mitre de Bahía Blanca en un torneo realizado en Ecuador, en el cual salieron campeones. Jugo también para el equipo de San Lorenzo en Buenos Aires.
Nota: Pacheco Julio
Agradecemos a la periodista MARISOL PEVOTEL por la colaboración
2 comentarios:
Buenisimo !!!
muy linda la nota!! creo q el duro dijo una gran realidad para llegar lejos ahi q hacer un buen trabajo en equipo y q todos tiren para el mismo lado y la combinacion de trabajo tactico con fisico es fundamental
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